Está por llegar la temporada navideña, y mi hija tiene ya 11 años. No tardará en descubrir la verdad sobre "El Niño Dios", y eso me preocupa un poco. Navegando en internet, me encontré esta carta escrita en inglés, acerca de Santa Claus. Aunque me inspiré en algunas de sus frases, le escribí a mi niña una carta personalizada, de acuerdo a nuestras costumbres, nuestros valores y nuestra fe. Quizá se pueda adaptar para el mismo Santa Claus o los Reyes Magos. La carta ya está lista, impresa y firmada por mi marido y por mí, y la traigo conmigo, esperando el momento en que se la entregaré... pretendo leérsela y luego entregársela. Creo que lloraré más yo, ella es muy inteligente...
Querida Andrea, hijita:
Estamos cerca de la celebración de Navidad. Es una de las épocas más bonitas del año. Nosotros te hemos visto crecer y nos parece increíble que ya hayan pasado 10 años desde tu primera Navidad. Ahora ya estás grande y pronto dejarás de ser una niña para convertirte en una linda muchachita. Así que ha llegado la hora que compartas el secreto navideño con nosotros. Tú eres muy inteligente, por lo que estamos seguros de que ya lo has sospechado o habrás escuchado que se rumora por los pasillos del Colegio... Es sobre que “El Niño Dios" somos los Papás...
La verdad es que no es cierto. Los Papás no somos "El Niño Dios".
Los Papás somos quienes elegimos los regalos, los buscamos en las jugueterías, hacemos largas filas para comprarlos, y sí, los pagamos con nuestro dinero. Somos quienes los envolvemos y escondemos durante varias semanas, y quienes esperamos que los niños se duerman en Nochebuena para acomodarlos junto al árbol para que "amanezcan". También somos quienes más gozamos la mañana de Navidad al ver sus caritas ilusionadas, asombradas y felices cuando abren los regalos, con las lucecitas navideñas reflejándose en sus ojos.
Esto lo hicieron tus abuelos por nosotros, de la misma forma en que lo hicieron sus padres por ellos e igualmente, algún día, tú lo harás con tus hijos.
Pero eso no significa que ni ellos, ni nosotros, seamos el Niño Dios.
El Niño Dios es algo más grande que cualquier persona. Es la representación de Jesús recién nacido, que nos enseña a creer en algo que no podemos ver ni tocar. A eso se le llama TENER FE. Tener FE es una virtud muy importante, que te será necesaria durante toda tu vida, ya que debes aprender a creer en el Amor, la Honestidad, el Respeto y todo eso que no se puede ver más que por sus resultados. También debes creer en los demás: en tus amigos, en tu familia, en tu pareja. Pero principalmente deberás creer en tí misma y en tus talentos, y creer, con inquebrantable FE, en Dios, su amor y su providencia.
El Niño Dios también nos ayuda a encontrar un gran gozo en DAR a los demás, nos enseña que la más pura felicidad se encuentra al hacer felices a los demás; que compartir no es dividir, es acrecentar, y por lo tanto, la intención no está en lo material, en el tamaño o precio de los regalos, si no en el amor y alegría compartidos.
Otra enseñanza del Niño Dios es el AGRADECIMIENTO. Cualquier cosa tangible o intangible que otra persona te ofrezca, debes agradecerla. Nadie tiene obligación de regalarte nada, todo se te da de corazón, así que se debe agradecer, también, de corazón. Ser agradecido es una gran virtud y te hará ser una persona muy agradable a los demás.
Así que ésta es la verdad: El Niño Dios SÍ les trae los regalos a tí y a tu hermano, porque es a través de la Providencia de Dios que tus papás tenemos la salud y el trabajo que nos permiten adquirir todo lo que ustedes reciben, y todos debemos estar agradecidos por ello.
Esto no significa que la magia y los milagros no existan ¡Claro que existen! Y muchas veces se manifiestan en situaciones que nosotros mismos creamos con nuestros buenos sentimientos y buenas acciones.
Ahora ya lo sabes: los Papás no somos El Niño Dios.
El Niño Dios y la celebración de la Navidad se trata de fe, amor, generosidad, confianza, esperanza, felicidad... y esto va mucho más allá de cualquier persona o cualquier regalo material. Y tu ahora ya formas parte de este secreto que va de generación en generación.
Tu hermano lo sabrá hasta dentro de algunos años, así que ayúdanos a mantener la magia. No seas de los niños aguafiestas que, sin comprender todo lo que aquí te hemos explicado, se decepcionan y van contándolo con amargura a los demás niños, para que exijan a sus padres más cosas materiales. Tú guarda este secreto, ponte alegre por saberlo y disfrutarlo. Sé cómplice del Niño Dios, defiéndelo, trabaja por y para Él.
Nuestra amada muchachita: ¡Bienvenida a esta hermosa forma de vivir la Navidad!
Con mucho amor:
Mamá y Papá
El diario de una mujer que cayó en la cuenta de que no es -ni será nunca- una princesa.
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domingo, 17 de noviembre de 2013
viernes, 4 de enero de 2013
Carta a los Reyes Magos
Les escribo mi carta desde el cuarto de servicio, con un lápiz rojo de mi hijo, en la parte de atrás de un recibo que encontré en los pantalones de mi marido, aprovechando el tiempo entre una lavada y otra, porque no creo tener más tiempo libre en los próximos 10 o 15 años.
He sido una buena madre durante todo el año. He alimentado, aseado y cuidado a mis hijos todos los días. He visitado al pediatra muchas más veces de lo que he visitado a mi propio médico, aun sintiéndome muy mal. He gastado en consultas y medicinas para ellos el presupuesto de un poblado pequeño, mientras yo sobrevivo con aspirinas y uno que otro naproxeno (genéricos, por supuesto).
Llevo a mis hijos al colegio, a las actividades extraescolares, les ayudo con las tareas, a preparar los exámenes y a sus proyectos. A pesar de haberlos provisto con la lista completa de útiles y materiales al principio del año escolar (que pagué con la tarjeta de crédito y aún no termino de liquidar) en los dos bimestres que llevamos hasta ahorita he visitado incontables veces la papelería para comprarles una ridícula cantidad de lápices, cromos y brillantina que luego desaparecen misteriosamente cuando se necesitan nuevamente.
Juego con ellos, les llevo a las fiestas de sus amigos, al parque a andar en bicicleta y patinar... Recojo y ordeno su habitaciones, que quedan como si hubieran explotado luego de que ellos pasan por allí un ratito... es increíble cómo se trasladan los juguetes de estar guardados, al suelo, porque ¡¡nadie los ha usado!!
En fin, me esfuerzo en hacer que su vida sea lo más feliz posible, a pesar de que tengo este otro pequeño compromiso llamado: "trabajo de tiempo completo", el cual me hace tener otro tipo de responsabilidades y presiones, aunque sólo por 8 horas al día. Nada de qué preocuparse, en comparación al turno como "Mamá" que dura 24x7 durante todo el año.
Pensaba que quizás, visto que no les he pedido nunca nada (yo normalmente soy cliente del Niño Dios, pero tiene años sin traerme nada) este año podrían ustedes traerme algunas cositas.. Aquí tienen mis deseos:
Me gustaría una barriga plana, de esas de las artistas de Hollywood. Unos brazos que no dolieran y fueran lo suficientemente fuertes como para bajar a mi hijo de algún juego en el que se haya quedado atorado; y suficientemente delicados para pintarle las uñas a mi niña con sus pinturitas Mi Alegría.
También quisiera una cintura, ya que en algún sitio perdí la que tenía, hacia el séptimo mes de mi último embarazo.
También me gustarían unos cristales y paredes repelentes a las huellas y a las pintadas, unos muebles inmanchables y que resistan el que les brinquen encima.
Sería fabuloso tener un rinconcito secreto donde poderme esconder sin que me encontraran, aunque sea algunos minutos.
Quisiera que me trajeran una muñeca que hable y diga, "Sí, Mamá" para ayudarme en mi autoestima como madre.
También me gustaría una voz nueva, porque mi voz actual parece estar fuera del alcance auditivo de mis hijos ya que por mucho que me esfuerce no parece que me escuchen.
Sería maravilloso si consiguiera que mis hijos ayudaran en casa sin necesidad de pedir un premio a cambio, o si simplemente jugaran solos sin que escuche un grito desaforado de "¡MAMÁÁÁÁ!" por cualquier desavenencia durante el juego.
Me gustaría una barriga plana, de esas de las artistas de Hollywood. Unos brazos que no dolieran y fueran lo suficientemente fuertes como para bajar a mi hijo de algún juego en el que se haya quedado atorado; y suficientemente delicados para pintarle las uñas a mi niña con sus pinturitas Mi Alegría.
También quisiera una cintura, ya que en algún sitio perdí la que tenía, hacia el séptimo mes de mi último embarazo.
También me gustarían unos cristales y paredes repelentes a las huellas y a las pintadas, unos muebles inmanchables y que resistan el que les brinquen encima.
Sería fabuloso tener un rinconcito secreto donde poderme esconder sin que me encontraran, aunque sea algunos minutos.
Quisiera que me trajeran una muñeca que hable y diga, "Sí, Mamá" para ayudarme en mi autoestima como madre.
También me gustaría una voz nueva, porque mi voz actual parece estar fuera del alcance auditivo de mis hijos ya que por mucho que me esfuerce no parece que me escuchen.
Sería maravilloso si consiguiera que mis hijos ayudaran en casa sin necesidad de pedir un premio a cambio, o si simplemente jugaran solos sin que escuche un grito desaforado de "¡MAMÁÁÁÁ!" por cualquier desavenencia durante el juego.
Si fuera tarde para encontrar todo esto, quisiera al menos el tiempo suficiente para mí, para cepillarme los dientes, peinarme decentemente, para maquillarme, cortarme las uñas, ir de tiendas al departamento de damas y quizá comprarme alguna prenda nueva (no recuerdo la última vez que esto sucedió) para poder usar unos jeans que no se me caigan o se tengan que forzar para abrocharse.
También me gustaría que me consiguieran el lujo de sentarme y comer la comida caliente, y no fría, sin que tenga que comerla después de que mi familia coma.
Me gustaría experimentar qué se siente ir al baño sin interrupciones de ninguna clase...
Si todo eso les parece fuera de su jurisdicción, ¿qué les parece si me consiguen un pase de un día para ese lugar maravilloso que me contó una amiga? Creo que le dicen "SPA" y según escuché es un sitio donde se dedican a ¡chiquear a las mujeres durante todo el día! ¡Y no hay niños! A mi me parece increíble y hasta sonaba como algo ilegal, pero veo que mi amiga que se consigió ese pase volvió cambiadísima. Creo que sería un buen inicio de año si yo pudiera asomarme a ese lugar. ¡Suena como el nirvana!
Bueno, Queridos Reyes, la alarma de la lavadora me indica que ha terminado su ciclo y mi hijo se ha dado cuenta que estoy aquí encerrada. Creo que quiere que le devuelva su lápiz o que regañe a su hermana si le hizo trampa en la Lotería, o quizá quiera quejarse de que se le acabó la baterīa cuando jugaba Angry Birds... Sabrá Dios.
Que tengan un buen viaje y recuerden limpiarse sus sandalias antes de entrar a casa, y por favor, por ningún motivo estacionen su camello, su caballo y su elefante en el piso de la sala porque la acabo de trapear.
Los niños les dejaron sus zapatos junto al Nacimiento. Como a Dany le dije que si se portaba mal, ustedes le dejarían caca de camello en lugar de regalos, forró su zapato con papel higiénico. No hagan caso, déjenle algún regalo de todas formas.
Gracias adelantadas.
Con cariño,
MAMÁ
P.D. Ah!... otra cosa: pueden anular todos mis deseos con tal de que hagan que mis hijos crezcan felices, sanos y se conviertan en personas de bien.
También me gustaría que me consiguieran el lujo de sentarme y comer la comida caliente, y no fría, sin que tenga que comerla después de que mi familia coma.
Me gustaría experimentar qué se siente ir al baño sin interrupciones de ninguna clase...
Si todo eso les parece fuera de su jurisdicción, ¿qué les parece si me consiguen un pase de un día para ese lugar maravilloso que me contó una amiga? Creo que le dicen "SPA" y según escuché es un sitio donde se dedican a ¡chiquear a las mujeres durante todo el día! ¡Y no hay niños! A mi me parece increíble y hasta sonaba como algo ilegal, pero veo que mi amiga que se consigió ese pase volvió cambiadísima. Creo que sería un buen inicio de año si yo pudiera asomarme a ese lugar. ¡Suena como el nirvana!
Bueno, Queridos Reyes, la alarma de la lavadora me indica que ha terminado su ciclo y mi hijo se ha dado cuenta que estoy aquí encerrada. Creo que quiere que le devuelva su lápiz o que regañe a su hermana si le hizo trampa en la Lotería, o quizá quiera quejarse de que se le acabó la baterīa cuando jugaba Angry Birds... Sabrá Dios.
Que tengan un buen viaje y recuerden limpiarse sus sandalias antes de entrar a casa, y por favor, por ningún motivo estacionen su camello, su caballo y su elefante en el piso de la sala porque la acabo de trapear.
Los niños les dejaron sus zapatos junto al Nacimiento. Como a Dany le dije que si se portaba mal, ustedes le dejarían caca de camello en lugar de regalos, forró su zapato con papel higiénico. No hagan caso, déjenle algún regalo de todas formas.
Gracias adelantadas.
Con cariño,
MAMÁ
P.D. Ah!... otra cosa: pueden anular todos mis deseos con tal de que hagan que mis hijos crezcan felices, sanos y se conviertan en personas de bien.
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jueves, 10 de mayo de 2012
Antes de ser MAMÁ
Antes de ser Mamá...
:(
Yo comía tranquilamente, ocupando un lugar en la mesa, sin que se me enfriara la comida.
Mi ropa lucía compuesta y limpia todo el día, sin arrugas ni manchas de dulce.
Una importante proporción de mi presupuesto iba hacia mi arreglo personal. Nunca se me pasaba la fecha del tinte, mi pelo lucía un corte a la moda y mis uñas estaban muy bien cuidadas.
Podía mantener una larga conversación sobre muchos temas, sin que vinieran al caso temas relacionados con niños.
Podía dormir toda la noche, o los fines de semana dormirme tarde y despertarme después del mediodía. Jamás me preocupaban las desveladas, y por supuesto nunca se me cerraban los ojos de cansancio a las 9:00 de la noche.
En mi bolsa había cosméticos, cepillos, etc., y nunca tuve que regresar corriendo por no traer un paquete de toallitas húmedas.
Podía ir de compras y tardarme todo lo que quisiera. No me preocupaba de llevar agua embotellada ni de ubicar los baños para alguna emergencia, ni me preocupaba de buscar debajo de las perchas de ropa a alguien que se me escondía.
Mi casa estaba limpia y en orden. No tenía que brincar juguetes, ni limpiar comida del piso o huellas de deditos en los vidrios, ni encontraba chiclosos en los muebles.
Me sentía segura cuidando de mí misma y no tomaba de la mano fuertemente a nadie.
No me preocupaba de lo peligroso de las escaleras o los contactos eléctricos.
No consideraba en mi agenda visitas mensuales a los médicos, jamás me había pasado por la mente la palabra "vacuna", y tampoco nunca pensé que iba a sentir tanto dolor de corazón al detener unas piernitas para que recibieran una inyección.
Jamás me había preocupado por el extreñimiento de alguien más, ni me imaginaba que sentiría tanto alivio al ver un pañal sucio.
Nunca supe que el corazón se puede romper en un millón de pedazos por la impotencia de no poder eliminar el dolor o bajar la fiebre de un niño.
No sentía un hueco en el estómago al escuchar alguna noticia sobre niños enfermos o heridos.
Pero tampoco...
Antes de ser Mamá...
:)
No me imaginaba que algo tan pequeño iba a cambiar radicalmente mi vida.
No imaginaba lo grande y maravilloso que es ver nacer a una personita de tu cuerpo.
No conocía la felicidad total de esa primera mirada, de esas primeras caricias.
No sabía que la eternidad se abre ante tí cuando miras durante horas la inocencia durmiendo en una cuna
Yo no conocía el sentimiento que provoca tener el corazón fuera del cuerpo y oir sus latidos.
No sabía qué tan especial me sentiría al alimentar a un bebé hambriento, ni sabía de la cercanía inmensa entre una madre y su hijo.
No me imaginaba tanta calidez, tanta dulzura, tanto amor. No sabía que yo fuera capaz de sentir tanto!
Nunca me imaginé que mi felicidad iba a depender de una sonrisita, de un apretón de un pequeño puño, de las palabras "te quiero" dichas en la más sincera vocecita que escucharé jamás.
No me imaginaba la enorme satisfacción que se siente al ver encenderse una luz en los ojos de un niño cuando entiende algo que tú le has explicado.
No dimensionaba el significado de la frase: "una madre da la vida por sus hijos". Ahora sé que yo estaría dispuesta a luchar contra quien sea, con uñas y dientes, hasta mi último aliento, si estuviese en riesgo su tranquilidad, su seguridad o su felicidad.
Pero también ahora deseo más cuidar mi cuerpo, mi salud, porque anhelo vivir más tiempo. No para cumplir mis sueños, sino para poder ver a mis hijos realizar los suyos.
Hoy no imagino mi vida sin esas sonrisas, sin esas huellas de chocolate en la pared, sin ese olor mezcla de sudorcito de mil juegos, chicle y shampoo de cereza que aspiro al besar su cabecita mientras duermen; sin escuchar de unos pequeños labios la palabra breve e inmensa a la vez: MAMÁ
(Adaptación propia de un texto que encontré en internet y del que desconozco el autor)
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martes, 8 de mayo de 2012
Los Niños son Pretextos de las Mamás...
He escuchado que dicen que las mamás de niños de Primaria los usamos como "pretextos" para no hacer otras cosas, para evitar compromisos o sacarle a otras responsabilidades.
Curiosamente, esas opiniones vienen de personas que a) No tienen hijos, b) Los tienen pero siempre los han puesto al cuidado de alguien más, ó c) sus hijos son adolescentes o jovencitos, y con la "choca" de sus niños crecidos ya se les olvidó las necesidades que tienen los pequeños...
Yo fui una madre que trabajó en turno completo, dejando a los niños en muy buenas manos, pero que no eran las mías. Llegaba por ellos muchas veces después de las 8 pm; sólo para bañarlos y acostarlos. Añoraba pasar tiempo con ellos. Ahora, que mi horario me permite pasar la tarde atendiéndolos, añoro pasar tiempo... SIN ellos... Jajaja!
Y es que para una mamá de niños de primaria, son ELLOS la prioridad. A diferencia de los bebés o parvulitos, que con dormirlos o meterlos al corralito uno puede continuar con la vida; o de los adolescentes que nos regresan la libertad porque ya no quieren ni vernos; los niños de primaria nos atan a ellos. Ya no toman siestas ni podemos contenerlos en un pequeño y seguro espacio entretenidos con cualquier cosa, y, por otra parte, sería muy irresponsable dejarlos moverse solos como se hace con los adolescentes. Los niños de primaria requieren constante supervisión y ayuda. Están probando sus límites y debemos estar ahí para indicárselos. Llevamos el volante, pero ellos marcan el rumbo y serán lo primero (y muchas veces lo único) a considerar para establecer el uso que se hará de todos los recursos, desde lo material y económico, hasta el tiempo disponible luego de la jornada laboral.
Las tardes se hacen pequeñitas entre los tiempos de traslado hacia y desde el colegio, ayudarles a las tareas, llevarlos y traerlos de las clases especiales de deportes, catecismo, etc., hacer visitas a pediatras (y ni hablar cuando requieren un seguimiento especial, como es mi caso), ir a la papelería por la cinta o la cartulina, hacer el proyecto de ciencias o de artísticas, jugar con ellos (porque todavía desean que mamá se siente a tomar el té con las muñecas, o se tire al piso a jugar carritos), bañarlos, lavar los cerros de ropa que salen a diario, hacerles y darles de comer y de cenar, y dejarlos listos para que no se les pase la hora de dormir... Además de los quehaceres básicos de la casa... La jornada laboral con el rol de mamá-niñera se termina a las 10 pm. ¿Ya qué se puede hacer a esa hora?
Cuando dejé de trabajar por las tardes, fantasee un poco con seguir estudiando, hacer una maestría, mejorar mi inglés o tomar clases de música o pintura. ¿Que si podría hacerlo? ¡Claro que podría! Pero a costa del tiempo con mis hijos. No puedo ser tan egoísta. No ahorita. Si Dios me presta vida, eso lo puedo hacer más adelante. La infancia de mis hijos será sólo una vez, y gracias a Dios, por el tipo de trabajo que tengo, poseo la enorme oportunidad de estar en primera fila para verla y participar de ella. NADA se compara con eso.
Me quedan apenas poco más de dos años con la niña, y cinco con el niño para disfrutarla... Luego tendré que enfrentarme con dos adolescentes de la segunda década del siglo XXI... ¡Glup! A ver cómo me va.. :S Mientras tanto, sí, quiero disfrutar al máximo su infancia. Sé que estos años se pasarán demasiado rápido. Quiero dejarles lindos recuerdos de esta etapa. Ellos no se acordarán y mucho menos valorarán si yo obtengo otro idioma o título, o si la ropa estaba planchada y la casa trapeada.. En cambio, creo que recordarán con cariño que los llevé a andar en bici, o que jugué futbol con ellos en la cochera, o que repasamos inglés juntos, que los llevé a sus clases de karate, o los ayudé en ese proyecto de ciencias.
¿Que existen otros compromisos, otras responsabilidades?
Sí, pero van en segundo plano. Ahorita mi prioridad son mis hijos. Lo demás lo atiendo en función de ellos.
¿Que son puros pretextos?
Sí, son mis pretextos...
Mis pretextos para VIVIR.
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